viernes, octubre 07, 2005

Metamorfosis

Entonces sólo me queda
admirar los prodigios cercanos:
la luna imperfecta, la atrevida
geometría de los planetas,
tocar el sol en una piedra ardiente,
contemplar, por ejemplo,
tus manos en aquella agitada palmera
o mi cintura en un lejano laurel.