sábado, octubre 15, 2005

Poder de Midas

En realidad lo de Midas no empezó de repente. Sucedio poco a poco. Un buen día fue una rosa y un poco avergonzado la escondió en palacio. Otro día fue una corona de mirto, que transformada ofrendó a los dioses.
En un banquete una vez quiso coger las uvas y la mesilla sobre la que se servían resplandeció a sus dedos. Cada día era un poco más difícil controlar su poder. Transformaba cualquier cosa: una mariposa, un pan, un libro un reloj de arena. Dejó de dormir por miedo de que en sueños tocara algo que al despertar encontrara a su lado como inerte objeto onírico.
Si se le hubiese dado también el don contrario de desandar el cambio, habrían vuelto a la vida la flor, la mariposa, el gorrión descuidado, pero obstinadamente sus manos, más y más poderosas, tocaban y trocaban el valor de cuanto tenía más cerca.
Haciendo un gran esfuerzo podía concentrarse y pensar en otra cosa y conseguía así esquivar el encantamiento, pero cierto día, después del sacrificio de la res en el templo, cuando el humo sagrado se elevaba derecho, alargó el brazo, cogió su parte del convite, y murmurando plegarias para auyentar el pensamiento que en realidad era hijo de su propio deseo, mordió la carne y la grasa, que olía a tomillo y fuego, resbaló por un dedo que descuidadamente se pasó por el labio.
Y así Midas quedó transformado él también por el irrefrenable poder que los dioses le habían concedido.
Lo que no consigo recordar es si Midas convertía cuanto tocaba en oro, en piedra, en polvo, en humo, en nada.

3 comentarios:

XOVI dijo...

en oro! era en oro! y lo había pedido el mismo creo

bicos, chao!

luna dijo...

Bingo XOVI en oro, pero: ¿hay alguna diferencia entre convertir en oro aquello que deseas o convertirlo en humo? El poder, la ambición o el deseo de Midas es destructivo y autodestructivo. No respeta lo que quiere. Y sí, lo pidió él, qué incauto.

biquitos

luna dijo...

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