lunes, diciembre 18, 2006

Evocación de Delfos


Apolo, a tu templo he venido a decirte
que no sé vivir sin el exceso.
Todo me toca.
Tu epigráfica piedra, tu fuente umbría, la primavera estremecida entre tu roca no me consuelan.
y aquí sin límite en el suelo sagrado de Delfos
me estremezco al aire de la mañana
bajo un ciprés, columna de tu templo perenne.
Viene a buscar tu sabiduría y tal vez arrojé la pregunta equivocada.
Tu respuesta fue el silencio
y retumbó en Sounio y resonó on Olimpia.