viernes, noviembre 21, 2008

Filoctetes o el abandono

No, Odiseo, no es piedad lo que ha sonado hoy en tu voz al presentarte aquí con tus buenas palabras. No voy a contarte mis sufrimientos para que el joven que te acompaña no me tenga por un quejica patético. Y sin embargo, te aseguro que si tuviera la mitad de tu elocuencia mi relato os causaría un terror reverencial.

Nadie conoce mejor que tú mi mal; es cierto que no causaste la herida, pero fueron tus palabras incansables las que acabaron por envenenar mi vida. Y es por obra tuya por lo que me fue abandonando el vigor propio de mi edad en estos años en los que yazgo aquí, relegado al olvido para todos.

Desconozco que te impulsó en realidad a proceder así, y aunque en antiguas noches de insomnio analicé hasta la locura las pautas de tu comportamiento, he renunciado finalmente a juzgarte. Pensar en ti como en mi verdugo alimenta un odio insano que multiplica mi dolor. Considerarte un inconsciente, un frívolo, hace de ti no un ser cruel, sino un hombre mezquino más digno de desprecio que de odio.

Pero como estas cavilaciones no valen de nada, hace tiempo que no pongo empeño en descifrar tu conducta, por lo que el olvido ha ido disolviendo tenazmente lo ocurrido.

Duele aún la herida, Y supura y hiede. Y hay noches en que desgarro el aire con mi desesperación. Pero puedo ir a cazar y en esta isla que me acoge como una tumba diferida, aún me asombra cada puesta de sol igual que cada amanecer.

Y después del tiempo pasado, ahora tu mera presencia alimenta mi rabia. Y me enferma ver cómo has abusado de la confianza de este muchacho y me indispone a escuchar ningún pacto que vengas a ofrecerme. ¿Qué me importan ya tu Troya y tus promesas?. Puedes volverte y pudrirte tú ahí, con tus cóncavas naves. Pero si en tu corazón quedara una pizca de la compasión que exhiben tus palabras, dejarías que Neoptólemo se hiciera cargo de mí y me dejara volver al fin a la tierra de mis padres, donde pueda morir en paz.

Entonces, sólo entonces, cuando llegue la negra hora, dejaré que él, el mejor de los griegos que he conocido, coja el arco de Heracles, y si aún es necesario y él lo quiere, que vuelva a Troya con el preciado talismán, para que vengue, flecha por flecha, la muerte de su padre.

8 comentarios:

Ricardo dijo...

Olga, me alegra muchísimo tu vuelta, casi coincidente (¡por un día!) con la mía. El sentimiento de abandono y de desamparo creo que es uno de los peores, si no el peor, de los que puede experimentar el ser humano. Algo dije de Filoctetes (http://griegoantiguo.wordpress.com/2008/06/21/%c2%a1buenos-dias-soledad/) y de la soledad. El relato, como siempre, pleno de sensibilidad poética y de profundas reflexiones. Muchas gracias por regalárnoslo. Un fuerte abrazo.

Safo dijo...

Con estos relatos tanto aquellos que amamos las clásicas como los que no, nos sentimos cautivados por la magia de la mitología clásica.

Un saludo y mi más sincera enhorabuena.

Olga dijo...

Gracias una vez más a vosotros. Merece la pena todo el esfuerzo de rescribir los mitos porque el proceso es muy enriquecedor y el resultado lo puedo compartir.
Pero es todo un esfuerzo y me acuerdo de la frase de Kafka: "escribir es el cuchillo con que me urgo a mí mismo".

El sufrimiento de Filoctetes es uno de los más sobrecogedores del mito. Y me gusta que por una vez al menos, sea Odiseo el malo del relato.

theDruid dijo...

Que se yo........

que se yooooo

leo los mitos griegos desde que tengo 8 años....

y que se yo papa........

Olga dijo...

Pues yo tampoco sé.... ;)

Carlos dijo...

Olga:

Muy bueno el relato, para mi el hilo es una metáfora de la salida desde lo oscuro y escondito, a la luz y la verdad, la ayuda a cerrar un ciclo, en mi caso se vincula a la fuerza del ADN, con una historia muy larga de contar,

Suerte

Juan Andrés dijo...

He dejado un meme para que lo sigas. Se trata de la situación que las optativas de griego y de latín en el bachillerato están sufriendo en algunas comunidades. Te agradecería que le dieras difusión. Gracias

Juan Andrés Caballero

Olga dijo...

En ello estoy, Juan Andrés. No podemos cruzarnos de brazos.
Gracias por pasarme el meme.
¿Es posible que yo diga esto? ;)